Con Spoilers

If I Had Legs I’d Kick You: el agujero en el techo como metáfora del colapso materno

ignac.arriagada 23 May, 2026 2 MIN DE LECTURA

Hay pocas películas que hagan sentir al espectador el peso de la ansiedad como esta ópera prima de Mary Bronstein. Rose Byrne interpreta a Linda, una terapeuta y madre desbordada cuyo techo se derrumba y cuya hija pequeña sufre una enfermedad extraña que los médicos no saben tratar. El marido (Christian Slater) llama por teléfono desde fuera para decirle que no está haciendo lo suficiente. Su propio terapeuta (Conan O’Brien, en un casting perfectamente hostil) le da largas y se va de vacaciones cuando ella más lo necesita. La sensación es de asfixia absoluta.

El spoiler clave tiene que ver con cómo la película maneja la identidad de la hija. Durante casi todo el metraje, nunca vemos su rostro. Solo sentimos su presencia a través del ruido de los monitores y la respiración agitada. Bronstein hace esto para que no culpemos a la niña. No es “culpa de la cría”. Es culpa del sistema: un sistema que espera que Linda lo resuelva todo sola, y que la castiga por no lograrlo.

El agujero en el techo, ese hueco negro que se va haciendo cada vez más grande, es la visualización perfecta de su estado mental. Por más que llama al casero, él no aparece. Por más que pide ayuda, nadie se la da. La escena del clímax ocurre cuando una paciente (Danielle Macdonald) deja a su bebé a cargo de Linda y se esfuma. Linda se queda con la criatura, con su propia hija enferma y con la sensación de que el mundo se ha vuelto loco. Es el momento de quiebre definitivo: ya no sabe si es la cuidadora o la paciente.

El final es agridulce. No hay redención milagrosa. Linda acepta que el techo no se va a arreglar y que su hija va a seguir mal. Pero por primera vez, deja de gritar. Es un grito silencioso de aceptación que duele tanto como el ruido que lo precedió. Una película brutal, que probablemente no repetirás, pero que te deja marcado.