Project Hail Mary: el profesor de ciencias que se hizo amigo de una araña espacial
Phil Lord y Chris Miller dirigen la adaptación de la novela de Andy Weir, el mismo de The Martian. Lo esperable: un científico superdotado (Ryan Gosling) se despierta en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. El giro es que no es el heroico astronauta que se cree. Ryland Grace es un profesor de ciencias de secundaria con el síndrome del impostor muy activo. Es literalmente la persona menos indicada para salvar el mundo.
El gran acierto de la película es cómo maneja el aislamiento. Durante buena parte del metraje, Grace está solo. Habla consigo mismo. Hace experimentos. Se frustra. Le pone nombres a los instrumentos. Gosling despliega todo su registro de actor contenido para hacernos creer que este hombre, en el fondo, no quiere estar ahí. La revelación es que él no se ofreció voluntario para la misión; lo reclutaron a la fuerza porque era el único que entendía la química de los Astrophages (unas algas espaciales que se están comiendo el sol). Es un héroe a regañadientes, y esa negativa a aceptar el heroísmo es el motor emocional del filme.
Pero donde la película se sale de la carretera para hacer algo realmente especial es en la llegada de Rocky. Sin spoilear demasiado, Grace encuentra a otra criatura en el espacio. Una especie de araña alienígena con un lenguaje musical. Y aquí viene lo gordo: no hay batallas. No hay xenofobia espacial. Grace y Rocky aprenden a comunicarse mediante jeroglíficos y ensayo-error, y se convierten en colegas. Es literalmente una película de “brothers in arms” donde uno de los hermanos es un bicho adorable.
El problema (y el spoiler que duele) es que el final es una píldora de azúcar. Grace se sacrifica para que Rocky pueda volver a su planeta, pero al final logra escapar y reunirse con él. Es la versión happy-go-lucky que Weir quería, pero que rompe un poco la tensión realista que Lord y Miller habían construido tan bien. Aún así, es una delicia ver a Gosling gritar ecuaciones mientras le pide a su amigo extraterrestre que no le explote la nave. Una de las más divertidas del año, con permiso del notable éxito de taquilla que cosechó.