Aniversario

‘The Prestige’ a 20 años: el truco final de Nolan sigue sin explicación

ignac.arriagada 22 May, 2026 2 MIN DE LECTURA

Christopher Nolan tiene películas más épicas (The Dark Knight). Tiene películas más complejas (InceptionTenet). Pero ninguna es más tramposa, más retorcida ni más fascinante de re ver que The Prestige. A 20 años de su estreno, el truco sigue intacto: te muestra el secreto a la cara y aún así logra que no lo veas.

La historia es una rivalidad brutal entre dos ilusionistas en el Londres victoriano. Robert Angier (Hugh Jackman) es un showman de sangre caliente. Alfred Borden (Christian Bale) es un perfeccionista obsesivo. Compiten por el mejor truco, la mayor ovación, la mujer, la gloria. Pero la competencia se pudre. Sabotajes, accidentes, muertes. Y en medio, un artefacto creado por Nikola Tesla (David Bowie, en un casting legendario) que promete el truco definitivo: la teletransportación.

La genialidad de The Prestige es que Nolan construye toda la película como un truco de magia. El guion se divide en tres actos: la promesa (te muestran algo normal), el giro (lo desaparecen) y el prestigio (lo hacen volver). Pero cuando creés que entendiste el final, Nolan te recuerda la frase que abre la película: “¿No estás mirando con atención?”

Porque Borden no es uno, sino dos. Dos hermanos gemelos compartiendo una sola vida. Y Angier no sobrevive a su propia obsesión: muere cada noche en el tanque de agua mientras su clon sigue actuando. El precio de la grandeza es infinitamente más alto de lo que estamos dispuestos a pagar.

Hoy, The Prestige sigue siendo la película favorita de los fanáticos de Nolan. La que mejor entiende su obsesión por el tiempo, la identidad y el sacrificio. Y la que, dos décadas después, sigue ganando en cada rewatch. Porque Nolan nos dijo el secreto desde el principio. Solo que no estábamos mirando con atención.